Con el otoño volverán las discusiones acerca de si llegamos a los 5 millones de parados o los sobrepasamos. Qué poderoso influjo este número para los políticos de ambos bandos. ¿Será por batir o no el record anterior? o ¿por sacar la mano en el parlamento como algún jugador del Barça en el Bernabéu? O bien como decía Stalin en sus buenos tiempos, un muerto es una tragedia, un millón una estadística.
Para mi en estos momentos, sería más duro ver la película Los lunes al sol de cinco parados con sus problemas y ansiedades, que leer en la primera página de algunos de los periódicos, que “casi” hay cinco millones de parados y yo pobre de mi pienso, ¿Qué más da tener 5 o 4,8 millones de parados? Pues si que importa y mucho, esos doscientos mil de personas en paro de diferencia. En estos momentos viene a mi memoria, el caso de un sin techo que leí en una reseña de una publicación sindical. Era un señor que vivía en la calle y subsistía con ayudas de entidades benéficas. Había sido jefe de cocina de varios restaurantes, pero por diversas circunstancias del destino, pero nunca relacionadas con el consumo de sustancias nocivas; terminó durmiendo en la calle. Según él, a cualquiera nos puede pasar, menos mal la historia tuvo un final feliz, gracias a la difusión del caso en los medios de comunicación que le dieron suficiente notoriedad para recibir ayuda de un señor que le regaló un traje y una señora que lo permitió habitar en una vivienda que tenía vacía. Recuperada la autoestima, relató sus intenciones de volver a Francia a trabajar ¿Qué habrá sido de él?
No recuerdo el número de parados del pasado mes, pero si me emociono al recordar esta tragedia personal que por desgracia no es la única ni lo será en estos tiempos de crisis, que parece van para la largo.
El gobierno entre una de sus alegaciones, que la economía sumergida es culpable de la abultada cifra del paro: nada raro en estos tiempos. Ahora se va a penalizar el trabajo en negro con penas hasta cinco veces más duras que con la legislación anterior. No cabe duda que los impuestos son una traba para intentar iniciar negocios.
A un conocido mío, le han despedido, nada rearo en estos tiempos, incluso para el que estaba fijo - ¿alguien cree todavía en la seguridad en el empleo? – Sí, los funcionarios. Bueno, el caso, es que nos encontramos en la calle y hablamos de su futuro inmediato. Quería empezar una nueva actividad laboral por su cuenta y riesgo; pero se encontraba con que necesitaba el paro para poder subsistir, si se da de alta deja de cobrar el paro y claro, le da miedo invertir en su negocio y pasar de cobrar del Estado a pagarle.
La tentación de trabajar en negro es muy grande en los momentos iniciales. La inversión, la poca facturación inicial y pagar los impuestos, le pueden dejar un margen insuficiente, Yo que no tengo voz ni voto ante las autoridades. Como ciudadano le eximiría de pagar impuestos durante tres años, los que necesitaría para asentar su negocio y poder estabilizarlo; pero sus competidores se quejarían de competencia desleal, la solución no es fácil aunque nuestros políticos antes de las elecciones autonómicas y locales lo hayan pregonado.
Recientemente leí un estudio en el que se demostraba que las empresas que crean empleo no son ni las grandes ni las pequeñas, sino las nuevas. Si de esos cinco millones de parados o los que sean, hubiera un10% que decidiera ser autónomo, tendríamos medio millón de esforzados del día a día para atacar con ganas cualquier adversidad laboral.
Y además los que consiguieran triunfar, tendrían que contratar a otros. Esto por desgracia no es una feliz idea mía. Entre 1996 con una tasa de desempleo del 22% y 2007 con el 8%, se crearon cerca de ocho millones de puestos de trabajo, de los que más del medio millón correspondieron a autónomos; la gran mayoría de estos 8 millones fuero contratados por los que decidieron tomar las riendas de su futuro laboral y dar un paso adelante. Solo por el bienestar psicológico ya mereció la pena. En el momento en el que te convences de que vas a emprender un negocio, ya no estás en el paro. Eres un emprendedor que lucha por sacar adelante su idea de negocio y lo digo por propia experiencia y también por observar la situación actual, la tarea no será fácil y más si no se cuenta con medidas para lograrlo por parte del ejecutivo y los agentes sociales, todos ellos dedicados a ver los toros desde la barrera y mirando por sus intereses electorales en detrimento del otro y del ciudadano en general.
El miedo al fracaso, al que nos miren de reojo y susurren o nos señalen con el dedo, de que ahí va uno que se ha arruinado, nos condiciona.
En España por desgracia no hay tolerancia al fracaso, en USA por el contrario no se fían de uno que no haya fracasado antes. Edison lo explicaba muy bien, solía decir que sabía como no funcionaba cien mil veces una bombilla, pero solo conocía una forma de que brillara.
Querido lector, te deseo un cambio de aires, que el otoño que se nos avecina va ser movidito y hay que afrontarlo porque tanto los del capullo como los de la gaviota azul, no encontrarán su varita mágica de la que tanto presumen.
Guillermo Garrón Montero Consultor Griker Orgemer