Training & Development Digest On-line :: www.tdd-online.com    22 de mayo de 2012
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INNOVACIÓN Y CREATIVIDAD


Última actualización 23/12/2011@18:48:43 GMT+1

Marta Murias Innovación, innovación y más innovación. Este término que hace cinco años sólo mencionaban y conocían unos pocos está actualmente en boca de todos.

Actualmente, las empresas comentan que para sobrevivir hay que innovar y ser competitivos, los organismos invierten grandes sumas económicas en subvenciones y financiaciones a la I+D+i, los políticos no dejan de hablar de innovación (disponemos de hecho de un Ministerio creado para su gestión), existen eventos, foros, talleres y cursos que nos explican cómo gestionar la innovación...

La pregunta es ¿solo llevamos innovando los últimos cinco años? Evidentemente la respuesta es no. El ser humano ha innovado desde sus orígenes ya fabricando las primeras herramientas y esta capacidad le ha permitido su evolución hasta la actualidad. A lo largo de nuestra historia inventores, físicos, matemáticos, investigadores, psicólogos... todos ellos mediante su creatividad, conocimiento y constancia han permitido la mejora de nuestra sociedad.

¿Por qué entonces es ahora cuando hablamos de innovación? Existen varios factores que han provocado este cambio.

El primero de ellos es que por fin se ha dado nombre y definición a este conjunto de acciones. De hecho, España ha sido el primer pais del mundo en publicar una normativa para la gestión de la innovación. En definitiva, la innovación es la actividad cuyo resultado es la obtención de nuevos productos o procesos, o mejoras sustanciales de los ya existentes (definición de la norma UNE 166000).

Otro factor importante es la competividad. En la sociedad cada vez más global en la que nos encontramos actualmente, existe una alta competencia entre las organizaciones. El valor añadido o distinción de unas sobre otras es clave para el éxito. Para alcanzar este objetivo, la innovación es fundamental.

Finalmente, y no menos importante, las organizaciones han visto la necesidad de gestionar su innovación. La capacidad de inversión y los recursos son limitados, por lo que han de emplearse de forma inteligente. Esto nos lleva a tener que ser cuidadosos en la elección de las ideas innovadoras, su gestión y difusión.

A día de hoy, la mayor parte de las organizaciones son absolutamente conscientes de la necesidad de innovar, e incluso, cosa que no detectaban hace unos años, han identificado que están innovando. Pero, ¿lo están haciendo correctamente? En este punto, en nuestra experiencia, desde Futuver nos hemos encontrado con un amplio abanico de situaciones.:

Existen organizaciones en las que no existen recursos ni inversión concreta destinados a la I+D+i. La gestión de la innovación es difusa e inconstante. Bien es verdad que muchas de estas organizaciones han tenido éxito a pesar de ello pero, aunque el resultado haya sido positivo, ¿cuál es el beneficio que han dejado de obtener?

Otras organizaciones han implantado un sistema de gestión interna de la innovación pero no la han asimilado correctamente, bien porque la metodología no se alineaba con su funcionamiento bien porque no se ha realizado una buena gestión del cambio. El resultado es que las personas no se han sentido identificadas con el sistema de gestión y, en muchos casos, han decidido trabajar paralelamente al mismo y cumplir parcialmente y de forma “artificial” el sistema establecido. Esto provoca una peligrosa duplicación del trabajo, pérdida de productividad y un alto grado de insatisfacción interna.

Existen organizaciones que han implantado un sistema de gestión alineado con la estrategia y características de la organización. Las personas se sienten identificadas con su sistema y trabajan de forma práctica e integrada con el mismo. Esto permite la definición de objetivos y procedimientos internos claros, la correcta estructuración de las actividades y responsabilidades, la gestión del conocimiento, la explotación de resultados, la toma de decisiones estratégicas en base a datos fiables, etc. Estos conceptos son fundamentales para una correcta gestión de la innovación y de la organización en general.

Pero, ¿cuáles son las claves de la innovación? desde mi experiencia, resumo los pilares fundamentales de la gestión de I+D+i de cualquier organización en tres: personas, procesos y tecnología.

Personas. La creatividad y el conocimiento son la base para un correcto proceso de innovación. Es por tanto fundamental una buena estructuración y explotación del conocimiento en la organización. Para ello, una adecuada selección de personal, una formación interna y externa alineada a los objetivos estratégicos, una correcta gestión del cambio y una alta motivación del personal juegan un papel muy importante. Adicionalmente, la implicación de las personas responsables de la organización es fundamental para una correcta gestión de la innovación.

Procesos. Es fundamental procedimentar los pasos a seguir ante cualquier necesidad de la organización de forma que se ajuste a sus características. De esta forma, se homogeneiza la respuesta ante cada una de las tareas o responsabilidades. Es necesario definir un proceso de captación de ideas, de gestión y planificación de proyectos, de compras, de análisis de indicadores...

Tecnología. El apoyo de la tecnología aporta un alto valor añadido a la gestión de la innovación. Es importante que la tecnología esté al servicio de la metodología de la organización y no a la inversa. Esta debe ayudar a sistematizar y optimizar los procesos definidos y facilitar el trabajo a las personas de una forma lo más transparente posible.

Ya que hemos interiorizado el término innovación, ¿por qué no la gestionamos eficazmente?

Marta Murias Responsable de I+D+i Futuver

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