Training & Development Digest On-line :: www.tdd-online.com    21 de mayo de 2012
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DESARROLLO DE RRHH
Última actualización 16/03/2011@14:31:54 GMT+1
Fernando Botella
Perfección y excelencia, acierto y éxito, error y fracaso… son términos que se manejan de manera muy frecuente en el ámbito empresarial como si de sinónimos se tratara. Y no lo son. Ni empresas, ni directivos, ni profesionales en general, son ni pueden ser perfectos.

Todos cometemos errores  en algún momento, en nuestras acciones cotidianas, en la toma de decisiones, en la definición de la estrategia, etc. de tal forma que no resulta difícil encontrar en las organizaciones ejemplos de decisiones y acciones fallidas, que no cumplen con los objetivos previstos: un producto defectuoso, una mala prestación de un servicio, un cliente insatisfecho, un planteamiento estratégico equivocado, un nuevo producto o servicio que no responde a lo que el mercado espera… De uno u otro tipo y todos ellos imprevisibles, involuntarios e inevitables.

Se le atribuye al meteorólogo y matemático Edward Lorenz el origen de la denominada teoría del Efecto Mariposa, según la cual la predicción del comportamiento de cualquier gran sistema es prácticamente imposible a menos que se puedan considerar y controlar todos los factores que en ella influyen, porque cualquier pequeña variación o perturbación que se produzca afecta directamente al resultado final.

Las organizaciones son también grandes y complejos sistemas, y como tal, tanto ellas como sus profesionales deben aceptar su incapacidad para tener bajo control absolutamente todos los factores y, por tanto, tolerar también la posibilidad de que aparezcan errores, pequeños fallos que no se pueden predecir ni evitar. ¿Significa esto que hemos fracasado?
No, error y fracaso no son lo mismo. Incurre en el error aquel que no decae en el logro de su objetivo, pero es capaz de tomar iniciativas y buscar alternativas y soluciones a los problemas que se va encontrando en el camino, mientras que fracasa aquel que no hace o abandona. ¿Qué tipo de profesional quiere usted en su organización?  Lo decía Goethe,  “el único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”. Hoy día no podemos permitirnos el lujo de no hacer, de tener profesionales que no arriesgan y que están instalados en el conformismo y la resignación, vencidos por el miedo a equivocarse. El mayor riesgo puede llegar a ser el no arriergarse.

Los errores no son más que una oportunidad de aprendizaje y de mejora. No se puede evitar que se produzcan, pero sí que se puede reducir su presencia y su impacto en el resultado final a través del entrenamiento.

Y ése es el objetivo del nuevo curso de Think&Action: formar y entrenar a los profesionales en la gestión del error. Se denomina  “El Efecto Mariposa. Cómo gestionar el error” porque una de las herramientas con las que se trabaja es precisamente el juego del que toma su nombre y gracias al cual los participantes recorren un proceso de reflexión y aprendizaje desde la diversión. En general tenemos cero tolerancia al error porque lo tenemos identificado con fracaso. Las dificultades actuales han incrementado todavía más la presión por los éxitos y los buenos resultados, lo que nos hace todavía más intolerantes a ellos. La metodología de este curso está pensada para evitar los recelos iniciales que todos tenemos respecto a los errores.

La dinámica del curso parte de tres preguntas clave para la mejora continua: cómo y por qué ocurrió, qué se ha aprendido de lo que ha pasado y qué hacer para evitar que vuelva a producirse. De esta forma, los participantes aprenden a sacar el mejor partido a sus errores y a convertirlos en nuevas y/o diferentes formas de hacer. Y lo hacen desde la colaboración. El curso está diseñado para equipos de entre 15 y 100 personas, con los que se trabaja en grupos que, a su vez, están interconectados para poder generar -como las organizaciones hoy requieren- un resultado final colectivo y compartido.  Todo esto permite trabajar a su vez otros learning points fundamentales también para las empresas como son la colaboración esencial, la comunicación interdepartamental eficaz, la importancia del objetivo común, la orientación al resultado, la escucha empática o la paciencia, entre otros. Factores todos ellos que conducen por un único camino, que nada tiene que ver con la quimera de la perfección, pero que sí guarda mucha relación con el éxito y la excelencia.

Fernando Botella. Es socio fundador y CEO de Think&Action, empresa dedicada a la formación y al desarrollo de directivos.
Puede contactar con él en el e-mail: fb@fernandobotella.net.

Sobre Think&Action
Think&Action es una consultora de formación y desarrollo para directivos y ejecutivos que trabaja desde la conexión entre IDEAS y ACCIÓN.

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