Training & Development Digest On-line :: www.tdd-online.com    21 de mayo de 2012
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COMPETENCIAS
Última actualización 16/03/2011@14:31:40 GMT+1
Guillermo Garrón
Todas las personas necesitamos basar nuestras relaciones en la mutua confianza. Desde luego que nuestras relaciones más íntimas son impensables sin una total confianza. Pero también la necesitamos en los círculos más amplios de nuestra vida: en la actividad profesional, el ocio y el deporte, etc.

En algunos ámbitos – ante la complejidad de la vida – no es fácil desenvolverse sin la ayuda de alguien  que nos asesore. Más práctico de entender del todo es tener un/a amigo/a que entienda y esté dispuesto/a a ayudarnos. Desde luego una amistad que nos merezca confianza, tanto como persona como por su capacidad, y eso en la actualidad parece difícil de conjugar

También es necesaria la confianza social, si se puede hablar así. Los expertos dicen que la crisis económica es una crisis de confianza y a ella se invoca para la previsible recuperación y que los políticos de turno, sea del color que sea, no encuentran los remedios para superarla.

Confianza en los medios de comunicación: como no es fácil saber la realidad de tantas cosas acudimos a los medios  según la confianza y la simpatía que nos merezcan. Hay que ver un telediario y su contrario para poder situarte, - no especifico nombres por respeto a los lectores de tdd-online.com-. Y todo ello en función de la fiabilidad que te merece cada medio, sea de prensa o radio.

Parece que la causa de lo que no acaba de funcionar del todo bien es que no está suficientemente legislado. Y todo lo tratamos de resolver a golpe de ley o de amenaza de recurrir a ella en caso de vencer en las próximas elecciones. Pero como todo no podrá ser legislado, y aunque quede muy poco margen a la confianza, siempre necesitaremos la buena intención y el buen hacer de nuestros dirigentes y/o conciudadanos. Esto lo hemos olvidado, confiando exclusivamente en la legislación.

Además de legislar hay que fomentar la confianza y no el enfrentamiento. Esto es lo que aprendimos de pequeños en nuestras familias y que ahora parece estar olvidado, con la excusa de la competencia. Si el consejo es que al primer error de un amigo se le debe denunciar, mal vamos. Tengo amigos y compañeros que cometen errores conmigo y yo con ellos: se trate de rectificar y tan amigos o colegas. ¿Quién no discute con sus amigos o con los compañeros de trabajo? Me parece que últimamente se está abusando del requerimiento a la delación. Lo que en el colegio llamábamos “chivato” siempre ha sido una figura como mínimo poco elegante. Y el enfrentamiento siempre ha sido mala estrategia y asombroso en tiempos de diálogo y libertades, de apertura en todos los sentidos. Dejando salvo, por supuesto, la necesidad de delatar inmediatamente al terrorista, al ladrón de guante blanco en las arcas públicas y a algunos pocos más, pienso que hay que salvar de la denuncia al fumador y a todos los demás. La vida cotidiana nos lo pide.

Guillermo Garrón es consultor en Griker Orgemer.

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