Eso sí, esos famosos programas de talento han quedado en nada. Tanto alardear de “cuidamos el talento, desarrollamos el talento, evaluamos el talento, etc., etc.…” ¿¿y ahora qué??, ¿¿qué estamos haciendo con ese talento??, poco o nada. Es más, en muchas ocasiones simplemente lo dejamos escapar. Me gustaría hacer el símil del famoso dicho popular de “cuando el dinero sale por la puerta el amor sale por la ventana” con respecto al talento. Pasa lo mismo cuando tenía que ser al contrario.
Es el momento de identificar el talento, desarrollarlo, mimarlo y sobre todo retenerlo. Es lo único que nos ayudará a salir de “esta”. La pregunta es “¿necesitamos el mismo talento ahora que antes?, ¿los éxitos del pasado nos asegurarán éxitos en el futuro?, ¿el que tuvo retuvo?”. Son tiempos de cambio y las cosas no van a volver a ser lo mismo. ¿Quiere eso decir que ha cambiado el concepto de talento?, quizás.
Lo que es una falacia por parte de las organizaciones es el cambio de protagonismo: ahora vuelve a despuntar la función de Relaciones Laborales vs. Desarrollo y Talento. Cierto es que obviamente tiene su relevancia por la situación y por las necesitadas reorganizaciones pero una vez más las organizaciones se vuelven a olvidar de lo importante vs. lo urgente. Incluso en algunas compañías la función simplemente ha desaparecido. Lo pagarán, tarde o temprano, lo pagarán y si no, al tiempo. Por desgracia no es la primera ni la última vez, que uno ya lo ha vivido antes…
 | Ignacio Belinchón. Socio de Norman Broadbent. |