El autoconocimiento
Y ¿qué es lo primero que debe hacer cada uno? Ignacio de Loyola ya dio una respuesta que funcionó genialmente en la realidad: dijo (exigió) que cada uno tenía que entender (trabajar con ahínco) sus propias fortalezas, debilidades y valores. Lo prioritario es organizar la propia vida y ser capaz de dirigirse bien a sí mismo. Casi todos poseemos un excesivo potencial de liderazgo no aprovechado que deberíamos revisar.
¿Un líder tiene seguidores?
En las reuniones con mis socios y amigos, para preparar los cursos a los equipos de Alta Dirección, este es un punto de discusión. Drucker dice que sí, y creo que lo mantiene porque piensa que es así por definición, porque Drucker no da puntada sin hilo. Yo digo que no. Uno puede tener seguidores porque les paga, o porque le tienen miedo, o porque les engaña o los hipnotiza. También hay personas que saben exponer y defender con habilidad los intereses del grupo al que representan, y otros tienen gran magnetismo personal o carisma. Este concepto de líder, que es el que mantienen los medios de comunicación social, no me interesa ahora aquí. Incluso el conductor de caravanas del Oeste americano que los conduce donde ellos no habrían sabido ir, tampoco me vale. Más bien es el que los adiestra para que sean capaces de ir solos.
¿Quién es un líder?
Un líder es quien impacta sobre el entorno porque se desarrolla a sí mismo, eleva su autoestima y su autocrítica (ambas), se supera a sí mismo, se eleva por encima de sus preocupaciones habituales, se autoinspira, tiene una actitud más positiva, da mayor sentido a su vida, se hace más humano, ético, libre, dignifica su profesión, en una palabra, si vale, se autotransciende. Y luego, inevitablemente eso lo contagia a todos los que le rodean para que cada uno de ellos tenga confianza en sí mismo, y no en él como líder. Tal profesional está siempre enseñando y aprendiendo, establece metas altas y ambiciosas, ataca los problemas de nuevas formas y busca la excelencia cualesquiera que sean sus circunstancias, generalmente poco favorables. Transmite a su entorno su propio carácter; porque uno transmite lo que tiene, no lo que no tiene. El que detrás tenga 100 ó 1000 empleados o no tenga a ninguno es una consideración secundaria que afecta poco a su liderazgo (todo profesional debe aspirar a ser líder, no directivo). Por eso, un profesional cuya carrera se estanca sólo puede reanudarla si identifica y ataca sus debilidades y si se conoce bien a sí mismo para poder desarrollar más sus puntos fuertes. Así es como se llega a hacer genial lo que uno ya hace muy bien. Quien no se conoce, se malogra.
Punto nuclear
Entonces, ¿quién decide si Vd. es o no es un líder? Sólo Vd. mismo mediante una decisión, que quizá tiene pendiente de tomar, para evolucionar a un nivel de mentalidad más alto. Pero sólo es posible si es capaz de reunir la voluntad, honradez, imaginación y coraje que se requiere para superar ese desafío. No es cuestión de TIC, ni de adquirir mayor dominio en el manejo de nuevas técnicas, ni de aprovechar las oportunidades que brinda el entorno, ni de más conocimientos; es una cuestión de espíritu. La gran decisión es la de perseguir durante toda la vida la meta de conocerse a sí mismo. Ahí comienza el liderazgo. Volverá donde estuvo siempre y lo verá por primera vez.
Para reflexionar: - Evidentemente toda empresa desea desarrollar líderes, pero en la práctica real casi nunca lo hace. ¿Qué pauta concreta cultural es la que más priva de buenos líderes?
- En una empresa, ¿en qué circunstancias concretas del entorno exterior y de la propia situación interna son más necesarios los líderes?
- ¿Una buena Dirección de RR HH puede crear una Cultura de Alta Rentabilidad que desarrolle liderazgo eficaz en toda la empresa?
|