Esto provoca largas jornadas de trabajo, lo que origina la falta de conciliación con la familia, estrés, cansancio, falta de compromiso y absentismo laboral; esto a su vez genera la falta de competitividad frente a las empresas del entorno y del mundo globalizado.
Hay que caminar hacia los resultados y no hacia las horas de presencia. El reto no debe ser trabajar más horas sino trabajar bien en un horario bien planificado.
Cuando el rendimiento no es eficaz, si las horas de bajo rendimiento no se suplen con horas extras, la empresa no logra sus objetivos, lo que cuestiona su rentabilidad; si la jornada laboral hay que incrementarla con horas extras retribuidas, por un lado la empresa pierde y por otro el empleado no concilia el trabajo con la familia, y si la jornada laboral se incrementa con horas extras no retribuidas, el trabajo se vuelve tedioso.
1. Causas del problema
La responsabilidad a veces es exclusiva de los jefes, otras depende sólo de los empleados y muchas veces atañe a jefes y empleados.
a) Causas atribuidas a los jefes
Horarios laborales
Hay que racionalizar las jornadas laborales y los horarios. Estos deben hacerse coincidir en lo posible con los horarios de los centros escolares, no tiene que haber un tiempo inactivo grande entre la jornada de mañana y la de la tarde para almorzar y siempre que sea factible, las empresas deben implantar el horario flexible. Las organizaciones que no tienen flexibilidad de horarios están ancladas en el pasado, no entienden que a un trabajador hay que evaluarlo por los resultados y no por el tiempo de presencia en la empresa.
El empleado no ocupa el puesto de trabajo adecuado
Hay altos porcentajes de empleados que no ocupan el puesto de trabajo acorde a sus conocimientos y habilidades. Los hay que no tienen la formación adecuada, el puesto les viene grande y tienen que estar más horas en el trabajo para suplir esta carencia.
No existe delegación del trabajo
Para que una empresa siga siendo competitiva, cada año hay que hacer más cosas que el año anterior con los mismos recursos, es la ley del mercado globalizado sujeto al cambio continuo. Esto sólo se consigue con la delegación. La no delegación de trabajo implica unagran carga para los que no delegan.
Empleados ‘quemados’
En muchas organizaciones se suele quemar al buen trabajador porque se le carga excesivamente de tareas a sabiendas de que las va a realizar bien, mientras que al trabajador mediocre se le libera de trabajo. El mal trabajador deja su puesto puntualmente mientras que el bueno sale muy tarde.
Reuniones de trabajo largas o inútiles
Está demostrado que un 50% de las horas de reuniones constituyen un despilfarro. Las horas excesivas de las reuniones, sin ninguna justificación o mal organizadas, exigen trabajar más horas después para sacar adelante la tarea.
Jefes ‘tóxicos’
En algunas organizaciones existen jefes autoritarios que provocan al empleado el miedo a perder su puesto de trabajo si aquel, aun cumpliendo el horario laboral, sale siempre puntualmente de la empresa.
Contratos laborales engañosos
Hay organizaciones en las que los empleados firman contratos laborales que posteriormente se incumplen por la empresa al obligarles a trabajar más horas, bien porque no hay suficiente número de trabajadores o porque está deficientemente organizada.
b) Causas atribuidas a los empleados
Absentismo laboral
El absentismo de determinados empleados, muchas veces injustificado, implica más horas de trabajo para el resto de trabajadores que tienen que suplir sus ausencias.
Tiempos de ocio desproporcionados
Se refiere al tiempo dedicado a tomar el café, a las salidas a la calle a fumar, las llamadas telefónicas particulares, almuerzos prolongados, confección de quinielas, conversaciones con compañeros y uso indebido de Internet.
Empleados con defecto de actitud
Se trata del trabajador que no quiere, el que siempre se queja de la organización y habla mal de ella, el emisor de rumores (muchas veces sin fundamento y en ocasiones de mala fe), el que se opone sistemáticamente a los cambios y el escaqueador que tiene como eslogan “ese no es mi trabajo”.
Este tipo de empleados exige una mayor dedicación por parte de sus compañeros para suplir su baja productividad y calidad en la tarea.
c) Causas atribuidas tanto a jefes como a empleados
Mala planificación del trabajo
Si un jefe o empleado no tiene tiempo es que no sabe organizarse. Muchas veces se trabaja a impulsos, sin agenda.
Desorden
Orden más limpieza igual a calidad. Cuántas horas se pierden por el desorden de la mesa o el puesto de trabajo: carpetas desorganizadas (ya sean carpetas tradicionales o en archivos informáticos), tiempos inactivos desmesurados y no respetar la agenda propia.
Falta de formación
Los cambios continuos del entorno globalizado exigen un reciclaje permanente. La falta de formación implica no sólo más horas en el trabajo sino también trabajar muchas veces con estrés, en detrimento de la salud del trabajador y de la calidad del trabajo.
No asimilación de los cambios
Este hecho se puede producir por dos motivos: los jefes o empleados no quieren debido a un problema de motivación y los jefes o empleados no saben debido a la falta de formación.
2. ¿Cómo resolver el problema?
Cualquier problema que exista en una empresa, así como todo factor de éxito de la misma pasa por las personas que la componen. La Dirección de Personas, olvidada hasta hace muy poco y aun hoy en día poco desarrollada, es vital, ya que en una organización todo depende de los trabajadores: son las mentes creativas que diseñan el producto, estudian y aplican la logística de los aprovisionamientos, planifican y controlan la producción, controlan la calidad, comercializan los productos y establecen los objetivos y estrategias. Todo esto es posible si las personas quieren y se comprometen.
Sólo las personas crean valor en las organizaciones, por tanto, la Dirección de Personas es la clave en la creación del mismo y debe ser el eje de la gestión empresarial.
Todo empleado de cualquier organización debe tener un recorrido eficaz desde el proceso de reclutamiento en la empresa, con delegación de responsabilidad para que trabaje con libertad, con retos, en un ambiente laboral propicio, formándose continuamente y adquiriendo la cultura del cambio permanente, imprescindible en el mercado globalizado, competitivo e inestable en el que desarrollan las empresas su actividad. Esta es la manera de resolver los problemas comentados.
Las crisis empresariales, las oscilaciones del precio del petróleo, la escasez de materias primas y los cambios tecnológicos afectan a todos. Sin embargo, no todas las empresas caen. En la Dirección de Personas está la clave de todo porque hay un hecho evidente: todas las técnicas de gestión o métodos de mejora sólo triunfan si las personas los hacen viables.
Ángel Baguer Alcalá
Consultor de Dirección y profesor de Economía y Dirección de Personas de TECNUN (Tecnológico de la Universidad de Navarra)