Training & Development Digest On-line :: www.tdd-online.com    18 de mayo de 2012
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EDITORIAL
Última actualización 14/07/2010@12:24:59 GMT+1
Susana Gómez.
Una vez leí que los buenos managers eran, no aquellos que sabían motivar a su equipo, si no aquellos que sabían cómo no desmotivarlos. La verdad es que la frasecita se las trae.
Porque saber motivar ya sabemos que es lo mismo que saber automotivarse y eso puede ser fácil o difícil, dependiendo casi siempre de cuánto de verdad nos conozcamos a nosotros mismos y de lo que nos gusta o nos disgusta.

A veces nos resulta difícil darnos cuenta de lo que de verdad nos gusta, lo que de verdad queremos o lo que nos sienta bien. Cuántas veces vemos profesionales que creen que quieren ser directivos y, sólo cuando llegan a serlo, se dan cuenta de que no debía ser eso su fuente de motivación, porque desde poco después del nombramiento empiezan a sentir la llamada del cuerpo que les dice que su cabeza les ha engañado: “no sé chico, tengo una úlcera o he perdido la alegría o que no duermo…” Es como el chiste de aquel chaval que le decía a su profesora que el amoniaco era un líquido que servía para limpiar y que olía muy bien. Y cuando la profesora le preguntó: ¿cómo que huele bien? El alumno contestó: ¡pues a mí me gusta!

Creo, cada vez más, que saber exactamente cómo no desmotivar a los que vienen motivados de casa es todo un arte. El manager que de verdad quiera hacerlo bien tiene el reto de conocer lo que a cada persona de su equipo le gusta de verdad, lo que quiere sin autoengaños, y hacer todo lo posible para que lo tengan a su alcance.

A la motivación le pasa como a la energía, que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Pues ¡hala!, a hacer un seguimiento cercano y dinámico de cada una de las personas de nuestros equipos, porque hasta lo que más nos gusta, todos lo sabemos, nos termina cansando si es más de lo mismo. Ese partido lo gana la desmotivación también.

Intentando observar y ver cómo hacen los managers que tienen un equipo motivado, me da la sensación de que la parte fácil debe de estar en poner al alcance los “elementos motivadores” y la parte difícil es saber lo que al otro le motiva de verdad, sin insomnios. ¡Caramba! si es difícil saber lo que nos motiva a nosotros mismos… ¡como para saber lo que de verdad les motiva a los demás!

Y es que, a lo mejor, la solución para motivar no está en “hacer” si no en “dejar ser”. A veces los managers nos empeñamos en hacer el papel del sol. Ser los iluminados que iluminan a los otros. Y me temo que no. Que esa no es la solución. Que el mundo está lleno de soles que tienen su propia luz interior y que lo que hacen los verdaderos managers motivadores se parece más a lo que hace la luna y menos a lo que hace el sol.
 
La luna, cuando recibe la luz del sol, no absorbe su energía, no absorbe ninguno de los seis colores de cada rayo de luz. Lo que hace es reflejarlos todos, por eso la percibimos de color blanco, que es en realidad una mezcla de todos los colores. Del mismo modo, los managers motivadores no “absorben”, “reflejan”. Saben recibir la luz (el don) de cada uno de sus colaboradores y reflejarla (poner el valor añadido de cada uno de ellos en juego). Cuanta más luz reciben, más reflejan y el resultado es que son percibidos como la más blanca y valiosa de las lunas llenas.

Y, lo que son las paradojas, solo las lunas llenas son capaces de iluminar las más frías y oscuras noches; y de la misma manera, solo los managers que saben recibir el talento de sus colaboradores y ponerlo en juego, tienen la suficiente claridad para saber por dónde hay que ir para llegar todos juntos a buen puerto, y cómo cada uno del equipo, él o ella incluidos, pueden ayudar en el viaje. Después de todo la palabra director proviene de la palabra dirigir, y qué mejor faro que una buena luna.

Susana Gómez
Country HR - Spain & Portugal
Motorola

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  • La motivación, esa gran desconocida

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    48 | Michel Henric-Coll - 17/02/2011 @ 13:56:28 (GMT+1)
    Bueno y acertado artículo.
    Las empresas son como fontaneros que tienen gran abierto el desague de la bañera y buscan nuevos modelos de grifos para llenarla.
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