Puede llevar a la embarazada que pronto va a dar a luz y esto es crítico, pero también a la persona que una vez casi le salvó la vida con la que tiene una deuda importante, o quizás sea ya hora de ponerse uno en la lista de prioridades y pensar en la propia felicidad (lleva tanto tiempo trabajando duro , ¿verdad?). Piense, pero mucho, porque debe tomar una decisión y el tiempo corre. Debe decidir, decida ya, pero con cuidado porque es probable que tome la decisión que tome va a dejar a alguien mal, incluso puede sentirse mal tomando la mejor de las decisiones.
¿Qué criterio va a tomar?. Pensar en sus objetivos es útil; piense qué quiere de la vida y decida, puede centrarse en cuáles son sus valores personales : beneficio propio, amistad, amor al prójimo.
¿Cuál es la respuesta? La mejor respuesta puede ser una que diga algo así como “le doy las llaves a mi amigo Ramón, que lleve a la embarazada al hospital y yo me quedo con esa persona tan especial en la parada del autobús”. Es probable que al leer ésto haya pensado “vaya, ésto no se me había ocurrido, sencillamente ni lo pensé”.
Esta historia que es un divertimento tomado de una charla con un amigo, apasionado de las cuatro ruedas, muestra una cuestión que resulta curiosa y a la vez problemática. Nos referimos al hecho de tomar los problemas como vienen y aplicarles la lógica cartesiana para su resolución. Tal como el problema está planteado, es imposible una buena resolución para todas las partes puesto que tenemos solamente una plaza y tres personas y lógicamente alguno se va a quedar fuera. Necesitamos salir del problema para poder resolverlo, tratar el problema con las mismas variables nos sitúa ante la realidad lógicamente irresoluble.
El otro enfoque, otra manera de ver las cosas con mayor amplitud, es el que nos permite poder generar alternativas creativas que aporten mejoras para todos. En el mundo de las organizaciones nos ocurre como al conductor del deportivo, tomamos nuestro modelo del mundo como la verdad y sobre ésto aplicamos las técnicas de gestión que hemos podido aprender con mucho esfuerzo y experiencia y con maestros de gran prestigio.
Es cierto que muchas veces funcionan y son una ayuda extraordinaria pero, siguiendo el ejemplo, ¿cuántas veces hemos pensado sobre los que quedan bajo la marquesina de la parada del autobús como efectos colaterales del decidir del directivo, sobre el precio que se tiene que pagar por tomar decisiones o algo similar?. Pese a que estamos bien entrenados para resolver problemas que tienen que ver con las cosas y con los elementos inmediatos, no tenemos mucha habilidad para salirnos del problema y encontrar alternativas desde otro nivel.
De hecho esta realidad es cada vez más habitual, desde nuestras profesiones estamos inmersos en una complejidad cada vez mayor, donde los sistemas aprendidos sólo dan respuesta a una parte de la dificultad, no se trata de trabajar más duro puesto que ya hemos vivido que no está ahí la respuesta, se trata de funcionar sutilmente, diferente, de manejar estrategias distintas para abrir posibilidades y crear nuevas realidades.
Esta realidad de estar al límite de las propias capacidades y no saber qué se puede hacer, es la responsable de que muchos profesionales y directivos se sientan al borde de su capacidad de resistencia, hagan extensas jornadas de dedicación, vivan su ocupación con angustia por el estrés que genera y se cuestionen que tal vez han llegado a su máximo nivel de competencia.
Muchos de estos profesionales se plantean incrementar su formación con nuevas técnicas de gestión que les ayuden y les aporten nuevos mapas del mundo; si bien en este sentido, la diferencia no es tanto qué contenido y cuánto sé, sino la forma que tengo de mirar al mundo.
Este proceso de no asumir la realidad-problema tal como me la plantean tiene más que ver con explorar las realidades de forma completa, descubriendo alternativas que antes pasábamos por alto debido a nuestros propios mapas mentales, que con acumular conocimientos que en muchas ocasiones no vamos a utilizar más que para hacer algunos ajustes en planteamientos puramente técnicos.
El problema es cómo lo percibimos, la respuesta se encuentra en aprender a mirar, pensar y manejarse distinto, de forma diferente; realidades más complejas necesitan visiones más ricas y completas. El estímulo – respuesta ya no da más.
Si a lo largo de estas líneas, el lector ha pensado que alguna cosa representaba de algún modo su realidad y está pensando en hacer algún curso de actualización, piense antes en consultar a un coach o similar; probablemente gane tiempo, dinero y gane en calidad de vida.
Entretanto disfrute de su deportivo, si lo tiene.
Paloma Niño Rey
Guillermo Garrón Montero (Der.69)
Griker Orgemer