Adolfo Domínguez estuvo a punto de terminar con conceptos tan arraigados como la raya del pantalón, entonces ya en crisis a raíz de la irrupción de los tejanos o para los progres de entonces “blue jeans” e incluso con la industria del planchado, pero esta moda duró menos mal poco.
Ahora la tendencia es otra : la arruga ya no es bella, es cutre, la arruga angustia, deprime e incluso ofende. Claro que ya no hablamos de ropa sino de nuestro pellejo.
Me comenta mi hija María, que su amiga Tatiana, para una entrevista de trabajo que tuvo el pasado mes de mayo, decidió recurrir al botox.
Tatiana, argumenta -“ la imagen es fundamental en estos momentos : perdí cinco años en una sola sesión”-
- Perder cinco años es grave, los encontrará alguna vez la amiga Tatiana?...
- ¡ Nooo! Ahora tendrá que seguir enganchada al botox para mantenerse joven.
Y por si hay alguien que no sabe lo que es el botox, reproduzco parte de un anuncio publicitario: “¿sueñas con tener un aspecto más joven y ver como se borran tus arrugas sin pasar por el bisturí? Seguramente has oído hablar de las inyecciones en dermoestética, pero todavía tienes dudas. Entre el botox, el ácido hialurónico y los cócteles de vitaminas, ¿Qué técnica te convendría elegir y sobre todo para qué tipo de piel es necesaria nuestra indicación? Gracias a los consejos de la eminente doctora Nadine Pomerède, dermatóloga-alergóloga, con formación en cosmetología y dermatología estética, te indicamos las diferentes técnicas del rejuvenecimiento facial”
El anuncio intenta explicar que una piel sin arrugas es sinónimo de dinamismo y bienestar y que la medicina estética forma parte de un nuevo estilo de vida; que conviene luchar contra el envejecimiento cutáneo con nuevas técnicas para retardar “el acto radical”.Lo del acto radical no lo entiendo del todo y ello me inquieta, más que nada para saber si lo he superado. Ignoro si se refiere a la jubilación o su proximidad, a la propia tumba, por ello no está demás hacer algunas breves y esquemáticas consideraciones :
- Parece razonable tratar de conservar un aspecto joven y dinámico el mayor tiempo posible. Es un detalle de caridad con el o la cónyuge, con los colegas o con el prójimo en general.
- ¿Y la cirugía estética? Cuando sólo se trata de embellecer, no de reparar un daño, se comprende que esa cirugía es un lujo excesivo, aunque en determinadas circunstancias se puede justificar e incluso se agradece. Pero tener un cirujano estético de cabecera, como se tiene un peluquero o un pedicuro, es una solemne horterada, cuando no una inmoralidad.
- Por lo demás, tratar el propio cuerpo como si fuera una prenda de vestir, tampoco es razonable, la piel no es un disfraz. La belleza es expresión de la persona en cada una de las etapas de su vida, es una revelación de la verdad del hombre y de la mujer. Hay ancianas bellísimas, llenas de arrugas, topmodels que repelen porque tienen algo o bastante ficticio, aunque atraigan como simple objeto de consumo sexual o comercial
- Hay que buscar belleza, sí, pero sin histerismos, porque la vida no es un carnaval ni mucho menos. Uno va conociendo o fijándose en hombres y mujeres angustiados por conservar algo que, en el fondo, no debía tener mayor importancia.
- Entonces, ¿la belleza es sólo interior? Por supuesto que no y lo lamento por Kloster, pero eso sí, es completamente cierta su afirmación : “las mujeres a los dieciocho años tienen la cara que tienen, a los treinta tienen la cara que quieren y a los cincuenta la que se merecen”
- ¿Y los hombres?, casi o más de lo mismo. Ellos sabrán, pero me temo que también y cada vez más
Y en nuestras empresas?; existe la arruga?. Me temo que sí, pero aunque puede ser preocupante en estos momentos de crisis, se intente maquillar y disimular en aras de preservar la imagen externa, el clima interno, la responsabilidad social corporativa…….. por ello lo que tienen que hacer la propiedad de nuestras empresas, las direcciones de recursos humanos o de relaciones institucionales es detectar, analizar y hacer frente a estos asuntos, no se si con botox o sin el.
Guillermo Garrón Montero
Griker Orgemer