Negociando Gallina gorda y por poco dinero, no puede ser compañero, lo mismo que no compra barato quien no ruega rato, o bien quien desprecia, comprar quiere. Otros hacen referencia a técnicas: Compra de quien heredó, no de quien compró que sabe lo que costó y cuando el tabernero vende la bota, o sabe a pez o está rota; Son proféticos: convite de mesonero siempre cuesta dinero; no hay cosa tan cara como la que con ruegos se alcanza. Y también: Trata al enemigo como si fuese a ser amigo y al amigo como si fuese a ser enemigo. Otros refranes dan consejos muy sanos: Por turbia que esté, no digas de esta agua no beberé; Quizá uno de los más importantes a tener en cuenta: Dando gracias por agravios negocian los hombres sabios, ya que quien hace agravios, escríbelos en el agua, quien los recibe en el corazón los graba. Recordar que a cualquier dolencia es buen remedio la paciencia y que más vale mala avenencia que buena sentencia. Así mismo cuando digo digo, no digo digo, que digo Diego, ya que a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Desarrollando la Estrategia
Lo primero, mercader que de su trato no entienda, cierra la tienda. La especialización es imprescindible: Zapatero a tus zapatos ya que el que mucho abarca poco aprieta. Hay quien prefiere ser empresa pequeña: Más vale ser cabeza de ratón que cola de león y otros, grande, más caga un buey que cien golondrinas (aunque hoy día toda empresa prefiere ser como cien golondrinas y no como un buey). Se debe competir noble e inteligentemente: No hay peor cuña que la de la misma madera; a enemigo que huye puente de plata; no hay enemigo pequeño; cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar; arrieros somos y por el camino nos encontraremos Los detalles son importantes: por un clavo se perdió una herradura, por una herradura un caballo y por un caballo un reino. Y de nuevo, las oportunidades son difíciles de precisar: buscáis cinco pies al gato y no tiene más que cuatro. No, que cinco son con el rabo; Es simple y elemental que ave de paso, cañazo. Si hay crisis: cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguill. En último extremo: En mal de muerte no hay médico que acierte.
Creando Cultura
A donde el corazón se inclina el pie camina, y que quien mira mucho los fines y medios no acomete grandes hechos. Otros hacen referencia a la madurez de las personas, no hay peor ciego que el que no quiere ver; es un loco quien su mal achaca a otro; quien actúa mal aborrece la claridad; el infierno está lleno de buenos propósitos; menos daño es padecer la pena que merecerla. Aunque sobre la madurez, hay uno atrevido que se lleva la palma: Más se queja el que se caga en la manta que el que la lava. Otro bueno es: A Dios rogando y con el mazo dando. También, hay aquí unos cuantos sin desperdicio: El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente; donde veas a todos cojear, debes al menos renquear; quien huye del trabajo, huye del descanso, y no nació quien no erró. Con respecto al aprendizaje, lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta. El hábito del razonamiento exacto y el pensar de forma rigurosa y precisa asegura que: Regla y compás cuanto más, más. Quizá el refrán más significativo con respecto a la cultura es que el hábito no hace al monje.
Dirigiendo
Manejando recursos es bueno recordar que para dar y tener, seso es menester y que predicar no es dar trigo. En la Dirección de Personas: el amo imprudente hace al mozo negligente. Lo mismo que si quieres matar a un cuerdo, átale a su pie un necio. En una cultura de Miedo, cuando el gato no está, bailan los ratones. Pero continúa siendo cierto que: ¿Quién te enriqueció? Quien te gobernó. Es indudable que el mayor mal de los males es tratar con animales; Un buen directivo recuerda que quien pregunta no yerra si la pregunta no es necia y que quien mal canta bien le suena. Un buen directivo tiene en cuenta que aunque te veas en lo alto no te empines porque es condición de ruines.
Gestionando el Cambio
Es evidente que raras veces hay seso en la prosperidad y que ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura. Así mismo el peligro que no se teme, más presto viene. Recordando que más discurre un hambriento que 100 letrados y el más típico quizá de todos los refranes: A perro flaco todo se le vuelven pulgas. Las oportunidades no son evidentes: Siempre más puede preguntar un necio que responder un cuerdo y también al ratón que no sabe más que un agujero, el gato le coge presto; a quien le dan en qué escoger, le dan en qué entender, y para tomar decisiones difíciles aplicar que a grandes males, grandes remedios.