La naturaleza, como siempre, nos proporciona muchas enseñanzas. En este caso, nos hemos inspirado en ella, para desarrollar una propuesta de valor en el campo de la formación corporativa, que llamamos Learning as a Service (LaaS en adelante).
LaaS forma parte de la evolución lógica que se inicio en la década de los 90 con la introducción de los primeros ordenadores multimedia, y que tuvo su desarrollo a partir del 2000 con el concepto de e-learning.
En la actualidad, el siguiente paso en la evolución de la formación con tecnología en la empresa viene de la mano de tres factores clave:
- Por un lado, el proceso actual de cambio debido a la crisis económica, que va a revolucionar totalmente el papel de la formación en la empresa y el servicio que prestamos los proveedores.
- Por otro lado, el impacto de la tecnología, con la extensión de las herramientas que provienen de la web 2.0.
- Por último, la propia evolución de la gestión del talento en la empresa y el papel que la formación en este entorno.
Estos tres factores proporcionan el impulso necesario para que este cambio se convierta en una tendencia, que veremos crecer en los próximos años.
La empresa empieza a tener conciencia de que es necesario aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología, la nueva web 2.0, tanto por mejorar la calidad de la formación, adaptándola a los cambios que se están produciendo en la sociedad, como para conseguir una mayor eficacia y eficiencia de sus procesos. Si los clientes cambian, los proveedores, que somos parte de esta industria, debemos cambiar, ofreciendo las soluciones que permitan aprovechar todas las oportunidades que se pueden derivar de este nuevo entorno. LaaS no es por tanto un producto o un nuevo acrónimo más en el campo de la formación en la empresa, sino que está llamado a ser una reinvención de las estrategias formativas que se utilizan en el mundo empresarial, y en definitiva un cambio en la propia industria de la formación.
Pero empecemos por el principio, volviendo a la naturaleza. La biodiversidad que hoy se encuentra en la Tierra es el resultado de cuatro mil millones de años de evolución. En los distintos hábitats de nuestro planeta encontramos una infinidad de seres vivos que interactúan en procesos complejos con su entorno, generando una extraordinaria biodiversidad. La distribución de la diversidad biológica actual es el resultado de los procesos evolutivos, biogeográficos y ecológicos a lo largo del tiempo desde la aparición de la vida en la tierra. Su existencia, conservación y evolución dependen de los factores ambientales que la hacen posible. Aunque los cambios orográficos, altitudinales y latitudinales permiten definir unidades de paisaje con bastante aproximación, la componente específica de las especies presentes es la que finalmente permite identificar áreas relativamente homogéneas, llamadas ecosistemas.
Podríamos definir un ecosistema como una comunidad de organismos vivos que junto con su entorno físico, forman un sistema de interacción y relaciones interdependientes. Estos ecosistemas, como puede ser por ejemplo el de la sabana, tiene, entre otras, unas características concretas:
- Su diversidad y capacidad de adaptación: La investigación sugiere que un ecosistema más diverso puede resistir mejor a la tensión medioambiental y por consiguiente es más productivo.
- La interrelación entre las partes: Es probable que la pérdida de una especie disminuya la habilidad del sistema para mantenerse o recuperarse de daño o perturbación. Cuantas más especies comprenden un ecosistema, más estable es.
- Búsqueda constante del equilibrio: Los mecanismos que gestionan los ecosistemas son complejos y difícilmente predecibles. La biodiversidad no se distribuye uniformemente en la tierra. Es más rica en los trópicos, y conforme uno se acerca a las regiones polares se encuentran poblaciones más grandes y menos especies. La flora y fauna varían, dependiendo del clima, altitud, suelo y la presencia de otras especies.
Ahora pensemos la empresa como un ecosistema de aprendizaje. Muchas de las reglas que hemos comentado son perfectamente aplicables. El ecosistema de aprendizaje de una empresa lo podríamos definir como “una comunidad de empleados que se relacionan con su entorno, compartiendo intereses y motivaciones para generar conocimiento”. En él cada pieza es independiente, pero se interrelaciona con las demás. El aprendizaje no ocurre en un momento concreto, sino a lo largo y ancho de la organización. Al igual que en los ecosistemas, cada organismo está adaptado para mantener un equilibrio y una adaptación al entorno.
El aprendizaje formal, el que se produce en el aula, ya sea presencial o virtual, es sólo una parte de este ecosistema de aprendizaje. Cuando desarrollamos un programa formativo introducimos un nuevo elemento en este ecosistema, que será utilizado, quizás no como planificábamos en principio, por los integrantes de nuestro ecosistema. Todos dependemos unos de otros para aprender. Todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos. Soy responsable de “mantenerme vivo” interactuando con el sistema, la información residente en los procesos y los sistemas de información y con las personas, ya sean iguales, expertos, clientes o proveedores. El papel de los departamentos de formación y por tanto de los proveedores de formación es conocer perfectamente las partes de este sistema, sus interrelaciones para conseguir la máxima adaptación y flexibilidad y así llegar a formar un ecosistema de aprendizaje rico y sostenible.
Piense ahora en su empresa, o en su día a día. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo “conectados” a este ecosistema de aprendizaje: cuando buscamos información por vía electrónica (y a veces la encontramos). Cuando hablamos con los compañeros de trabajo tomando un descanso, o por teléfono o por correo electrónico. Cuando tratamos de recordar a esa persona tan experta que nos ayudará a resolver el problema que tenemos entre manos. Cuando aprendemos en un curso e-learning o participamos en un seminario. Cuando probamos e investigamos una nueva forma de hacer las cosas. Cuando nos preguntan, y somos capaces de enseñar a alguien a hacer algo. Cuando estamos en proyectos y en grupos interdepartamentales, etc.
El talento, tal como se detallaba en un estudio de 2008 de Deloitte, se encuentra en estas conexiones que somos capaces de fomentar, entre las personas con otras personas. Entre las personas con los recursos e información tanto interna como externa a la empresa. Y de las personas con los objetivos que establecen un sentido y una misión a la contribución de cada uno en la organización. De la forma en que seamos capaces de establecer adecuadamente estas conexiones dependerán lo rico o estéril que sea nuestro ecosistema de aprendizaje. Si acostumbramos a alimentarlo sin esfuerzo el ecosistema se parecerá mas a un zoo o a un jardín, con lo costoso que es de mantener, y sobre todo sin la capacidad natural de buscar su alimento, de vivir en el mundo real.
En este contexto, nuestra propuesta a los departamentos de formación es que aprovechen las oportunidades que se abren en estos periodos de crisis. Desde nuestro punto de vista existen dos tipos de oportunidades: Por un lado están aquellas necesariamente ligadas con la mayor eficacia y eficiencia de las operaciones de nuestros procesos. Por otro, aquellas oportunidades centradas en aprovechar la capacidad que reside en el aprendizaje informal y en concreto con la capacidad de crear portales de autoaprendizaje. Para poder aprovechar estas oportunidades y convertirlas en una realidad rentable, es necesario integrar, homogeneizar y basarse en la tecnología para poder extender los beneficios multiplicadores en la productividad y en el acceso de la información.
En el campo de la tecnología se está produciendo una auténtica revolución, liderada por empresas como Google, SuccessFactors o Salesforce. Crecen los servicios de software, como una tendencia tanto para servir aplicaciones, como para el mantenimiento de los sistemas de información. El coste de mantenimiento, el nivel de repuesta, el ajuste del precio en base al uso, están cambiando el modelo de aplicaciones hacia un nuevo modelo.
Las empresas que han desarrollado el concepto de SaaS han conseguido homogenizar de manera sus procesos de gestión para ofrecer una metodología robusta que permite concentrarse en el servicio. Esto implica una renuncia a otros modelos de desarrollo a medida para centrase en dar una funcionalidad extraordinaria a un precio competitivo. En este nuevo modelo:
- El cliente no necesariamente debe tener un área especializada para soportar el sistema, por lo que baja sus costes y su riesgo de inversión.
- La responsabilidad de la operación recae en el proveedor. Esto significa que la garantía de disponibilidad de la aplicación y su correcta funcionalidad, es parte del servicio que da la compañía proveedora del software.
- El servicio y atención continua del proveedor al cliente es necesaria para que este último siga pagando el servicio.
- El proveedor provee de los medios seguros de acceso en los entornos de la aplicación.
- No es necesaria la compra de una licencia para utilizar el software, sino el pago de un alquiler o renta por el uso del software.
¿Es posible aplicar este mismo modelo a la formación? Desde élogos pensamos que sí, que además es posible en gran parte porque necesitamos mayor integración para aprovechar todas las ventajas del ecosistema de aprendizaje de una empresa. Además, esta integración no la dan los procesos de gestión o los programas formativos: se da en el nivel de proceso de aprendizaje. El concepto de LaaS permite al cliente el poder realizar una operación inteligente de su ecosistema al centrarnos en el aprendizaje y no el producto, llámese éste programa o curso. LaaS permite a las empresas centrarse en el aprendizaje y medir su retorno en términos de conocimiento aplicado para actuar. En definitiva, en términos de valor para el negocio.
LaaS se compone de una solución modular de cinco elementos, con distintos componentes que permiten personalizar el nivel de servicio que requiera cada cliente y cubrir la mayoría de sus actividades de formación. Para que con la ayuda de la responsabilidad de proyecto se pueda operar un LaaS es necesario que cada uno de estos componentes esté perfectamente analizado y sea lo suficientemente homogéneo para dar al cliente una capacidad de respuesta y de gestión de sus procesos de aprendizaje ágil, flexible y eficiente.
Los cinco elementos de LaaS son los siguientes:
- Generación de demanda: Tiene por objetivo conseguir captar el interés de los usuarios en el proceso de aprendizaje. Incluye los elementos de Plan de comunicación, Detección de necesidades y Estrategia de involucración
- Diseño y despliegue del aprendizaje: Permite generar los contenidos necesarios formar a distintos colectivos, proporcionando el soporte en todas sus áreas. Los elementos son: Contenidos, Integración y desarrollo, Configuración y pruebas, Impartición y Gestión del conocimiento
- Evaluación y medición de resultados: no solamente a nivel del despliegue de la formación, sino de todos aquellos procesos que deban de cuantificarse para refinar la estrategia dentro de un proceso global de calidad. Los elementos son: Evaluación de la formación, Evaluación de la demanda, y Evaluación de los servicios del Centro de atención al alumno
- Gestión de la formación: Integra todos los procesos de control y gestión de los recursos dedicados a la formación y el aprendizaje (tanto humanos y económicos como de los propios sistemas) utilizando sistemas y servicios de soporte. La gestión de proveedores, contenidos, logística, incidencias y plataforma son sus elementos.
- Gestión económica y de la calidad. Dentro de un ciclo de mejora continua, este elemento busca detectar las posibles mejoras y cambios que se deben acometer para obtener mejores resultados tanto a nivel de proceso como de gestión económica.
Estos elementos y componentes permiten personalizar el servicio a las necesidades y problemáticas de los clientes, ofreciendo un nivel de respuesta y de calidad basado en una operación inteligente. El cuadro de mando, y el portal de relación con el cliente, donde la actividad y el seguimiento de las distintas iniciativas puestas en marcha se pueden seguir por el cliente y elogos, es la herramienta de gestión LaaS necesaria para operar de manera eficiente y eficaz los elementos seleccionados por el cliente.
LaaS supone una apuesta en primer lugar hacia el servicio. Para poder llevar a cabo un servicio de LaaS, el nivel de implicación y compromiso con el cliente ha de ser extraordinario. Nuestra vocación es unirnos al equipo del cliente, con una oficina de proyecto que permite operar los elementos con las herramientas y los procesos definidos y al alcance de un clic.
La competencia en la industria se ha basado en un modelo de producto o de solución, lo que la ha llevado a un modelo de costes, en el cual no tiene cabida la innovación. LaaS permite tanto al departamento de formación, como a los consultores, centrarse en lo importante, en detectar problemas y buscar soluciones, sin desatender la puesta en marcha y la operación de iniciativas en el cliente interno. Nuestra vocación por tanto es centrarnos en el servicio no el producto o en la aplicación tecnológica que lo soporta. LaaS además supone un cambio en cuanto a la funcionalidad. En base a nuestra experiencia en los ámbitos de la formación y el desarrollo, hemos sido capaces de integrar procesos tanto operativos como de valor añadido, que requieren de una competencia específica. Nuestros consultores en clientes tienen a su disposición toda la experiencia en formación presencial, en la dinamización de portales, o la explotación de LMS y TMS. Esta experiencia nos ha llevado a seleccionar las aplicaciones clave y ofrecerlas de una manera LaaS.
El ecosistema de aprendizaje de una empresa es frágil. Cualquier elemento ajeno a su cultura, mal planificado o tóxico puede hacerlo insostenible. Para que crezca es necesario hacerlo desde dentro, sin recurrir a elementos ajenos. Es necesario por tanto estar junto al cliente, aportando valor a la operación de su proceso de aprendizaje con herramientas y experiencias de valor añadido. Learning as a Service permite focalizarnos en la mayor ventaja competitiva que tiene la empresa en el entorno actual: la capacidad de aprender y aplicar lo aprendido que tiene sus trabajadores.
Miguel Ángel Rodríguez, Director general de élogos