El escenario obliga. Hemos pasado en pocos años de un modelo económico industrial y localizado en mercados internos a un modelo globalizado, cuya primera consecuencia ha sido la intensificación del comercio mundial y de las relaciones económicas entre países. Hoy, la industria deja el protagonismo al sector servicios y las transacciones comerciales locales han dado paso a los mercados globales. En la práctica, la transición de modelo económico supone que las decisiones tomadas aquí y allá tienen ahora efectos globales; supone que los servicios prestados en un punto (o varios) del planeta son generados en la otra punta del mismo; supone sustituir el lema “la información es poder” por “saber localizar la información es poder”, y esta información, en la mayoría de los casos, está en inglés.
En las nuevas condiciones económicas es esencial aumentar la calidad del trabajo. En una economía globalizada la competencia se va a producir de manera creciente en el “mercado del conocimiento”, y no tanto en el de bienes, como ha sido habitual en las últimas décadas. De ahí que los países más avanzados hayan apostado sin fisuras por la Economía del Conocimiento, que es el único marco en el que podremos reforzar nuestra competitividad e internacionalización. Y la formación, y muy especialmente el dominio del idioma inglés, que viene avalado por la necesidad de diversificar el patrón geográfico de nuestras actividades económicas, no debe ser entendida en este marco como un adorno personal, sino como un valor preferente, como una herramienta de competitividad absolutamente esencial en este proceso. La formación de capital humano es crucial para avanzar en los nuevos retos de la globalización, en campos tales como la detección de oportunidades de negocio, de conocimiento, de divulgación, y para posicionarse con ventaja en el escenario de las nuevas tecnologías.
En un escenario competencial, serán las empresas que han conseguido retener (y fortalecer) el talento dentro de su equipo, que han sabido potenciar los factores conocidos como intangibles -aquellos que permiten diferenciarse de la competencia por el valor añadido que ofrecen a sus clientes en sus propuestas y posteriores ejecuciones- las que se sitúen de forma natural a la cabeza de los mercados. La tradicional formación “de carrera”, acompañada de otros conocimientos técnicos y de gestión, no es hoy suficiente, ya no. Aquellos activos de la formación de las personas que hasta hace poco eran deseables (y valorados como extras), es decir, cuestiones transversales como el conocimiento y el manejo de los idiomas y las tecnologías de la información y la comunicación, son ahora imprescindibles y obligatoriamente requeridos en mayor o menos medida por las empresas a sus potenciales trabajadores.
A nadie se le escapa que las empresas punteras en el ámbito internacional por volumen de negocio, los verdaderos motores de la economía mundial, tienen estructuras basadas en componentes tecnológicos muy desarrollados (ERP’s, CRM’s, etc.) y permanentemente actualizados. Y además, la base de ese volumen de negocio no se encuentra localizada en un punto, sino que está conformado por una red global que implica el manejo de un lenguaje “universal” que, hoy por hoy, y cada día más, no es otro que la lengua de Shakespeare.
La Unión Europea no es ajena a esto y, lejos de quedarse a la expectativa, está generando directivas orientadas a potenciar el bilingüismo dentro de su territorio, a fin de hacerlo más competitivo. Para homogeneizar este aspecto se creó el Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas, que define las competencias lingüísticas en un idioma dado.
Leonard Orban (Comisario Europeo por el Multilingüismo) ha señalado a REVIE que “un estudio sobre los «Efectos en la economía europea de las carencias de competencias en lenguas extranjeras en las empresas» sugiere que se pierden auténticas oportunidades de hacer negocios debido a la falta de competencias lingüísticas en las empresas, especialmente en el caso de las PYMES”
Tomando como referencia todos y cada uno de los elementos indicados más arriba, Oxford University Press, la editorial de la Universidad de Oxford, ha desarrollado, en su papel de garante internacional del buen uso del inglés, un curso online diseñado específicamente para el público español: My Oxford English.
Con más de 500 años de historia, y un liderazgo indiscutible a nivel mundial en el desarrollo de materiales para el aprendizaje del inglés, Oxford University Press ha realizado una exhaustiva investigación de mercado orientada a identificar qué elementos se hacía imprescindible trabajar para ayudar al entramado empresarial español a ser más competitivo en el mercado global.
Todo ello mediante el manejo de nuevas tecnologías, la interactividad entre los participantes, la práctica constante, la permanente producción oral encaminada a que el alumno se escuche hablando en inglés, etc.
Como elementos diferenciadores, My Oxford English se distancia de otros cursos disponibles en el mercado en varios aspectos: por un lado sólo se trabaja el idioma inglés, en el que Oxford es experto, lo que hace que el curso no sea una copia del mismo curso traducido a distintos idiomas, cosa bastante común. Además, como es un curso que persigue potenciar las habilidades de comunicación en inglés de todos los castellanohablantes (no para hablantes de otras idiomas), presta especial atención a las necesidades específicas que tenemos los españoles a la hora de aprender este idioma. Sobre todo en el curso existen amplias oportunidades para que el alumno practique su pronunciación y tenga la posibilidad de simular conversaciones a través de una herramienta de grabación que le permite contrastar su dicción con la de un británico.
Además, conjugando ambos aspectos, el idiomático y el tecnológico, el curso va acompañado de un Campus Virtual, de aprendizaje informal, donde el alumno puede ir ampliando conocimientos de gramática y vocabulario; donde se incluyen canciones con sus letras; artículos de actualidad; información de viajes y, también, un elevado número de eBooks formado por clásicos de la literatura inglesa. Todos los artículos, información de viajes y eBooks, son textos escritos que, al tiempo, están locutados, lo que le permite al alumno hacer lectura y oído al tiempo.
Para finalizar, no por ello poco importante, la Universidad de Oxford ha decidido proceder a certificar, mediante el primer examen internacional online, el nivel B2 del MCER. Así, el Oxford University English Language Test: Grade 4 estará limitado durante 2010/2011 a alumnos My Oxford English, si bien se hará en abierto a partir de 2012.
Guillermo Jarillo
Responsable Mercado Corporativo e Institucional
My Oxford English
www.myoxfordenglish.com