Training & Development Digest On-line :: www.tdd-online.com    18 de mayo de 2012
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Última actualización 01/02/2010@10:52:43 GMT+1
Silvia Guarnieri

Cuando contratamos a Coaches Profesionales pensamos que la garantía de éxito está en que el coach cuente con el binomio formación más experiencia. Resulta que, como sucede en todas las profesiones, cuanta más y mejor formación, y mayores sean las horas de práctica del profesional más fácil nos resulta depositar en él nuestra confianza.
Por otra parte, quienes comenzamos una carrera profesional lo hacemos con toda la ilusión del mundo imaginándonos ya en el inicio con la “bata”  puesta.  De hecho, solemos ponernos el uniforme de la carrera u oficio que elegimos antes de tener el título que nos habilite a ejercer la profesión.

Sin embargo, en el mismo instante en que recibimos la titulación nos embarga un vacío, una sensación de incertidumbre por los primeros pasos, difícil de llenar con buenos consejos de lo amigos.

Cuando la carrera que hemos realizado es en un Programa de Certificación en Coaching Ejecutivo y por consiguiente  nos hemos certificado como coaches,  todavía encontramos un valor añadido a esta sensación de incertidumbre; ya que ser coach significa no sólo haber entrenado un serie de competencias como por ejemplo, la escucha, el estar presente y centrado en el cliente, el hacer preguntas poderosas que lleven al cliente de coaching a reflexionar, a cuestionar sus creencias y su forma de actuar, sino que también requiere de un trabajo personal y un desarrollo transformador en el núcleo de la persona que quiere ejercer como coach.

En la Escuela Europea de Coaching  decimos que no se puede ser coach sin antes haber sido coachee, es decir, sin antes haber revisado nuestras  propias conductas. Esta mirada, esta reflexión  sobre nosotros mismos es constante y continua, sabemos cuando empieza, pero lo cierto es, que  mientras ejerzamos esta profesión, no termina nunca.

Así pues, ¿Cómo seguir capacitándome? ¿Cómo seguir creciendo y evolucionando en mi profesión de Coach? ¿Cómo adquirir cada vez más destreza y habilidad en el ejercicio profesional?

En la EEC hemos diseñado un programa de Supervisión en Coaching Ejecutivo, basado en la experiencia que hemos adquirido con nuestro trabajo en organizaciones, cuya finalidad es el aprendizaje continuo.

Vemos una y otra vez que el binomio (formación más horas de práctica) resulta insuficiente a la hora de ejercer, ya que los posibles atascos que nos ocurren en el día a día, son  difíciles de superar sino contamos con un coach Supervisor que nos asista a identificar nuestros bloqueos y puntos de ceguera.

Uno de los mayores beneficios que aporta el Coach Ejecutivo a su cliente es el de ampliar su nivel de observación, permitiéndole identificar nuevas posibilidades de actuación en las que –por sí solo- posiblemente nunca hubiese reparado. Y esto se debe a que todos sin excepción, tenemos “puntos de ceguera”, es decir, centramos nuestra atención en las situaciones acordes con nuestra forma de ver el mundo, congruente con el tipo de observador que somos.

Incluso los coaches con mayor experiencia tenemos puntos de ceguera que pueden restar eficacia en nuestra labor con los clientes. Por ello, cualquier coach precisa de otro coach para garantizar el éxito en su actividad profesional.

La necesidad de una Supervisión surge de nuestra experiencia de trabajar en proyectos en los que, en ocasiones son 200 coachees los que entran a participar en un proceso de coaching todos a la vez  y que requieren una supervisón específica tanto en la coherencia de las intervenciones, como en el ritmo, o en temas tan sencillos como mostrar una y otra vez el para qué global del proyecto.

Los coaches que acuden y se exponen en estos procesos de supervisión (ya sea participando en un Programa específico de Supervisión de Coaches, ya sea interviniendo en procesos en compañías que incluyen la supervisión) revisan los procesos de Coaching en los que están trabajando y la intervención profesional que ellos están desplegando, y es mediante esta participación activa que otros Formadores-Coaches profesionales  les pueden asistir, haciéndoles de espejo para que identifiquen áreas de mejora y acompañar en el aprendizaje de nuevas herramientas para obtener mejores resultados en el ejercicio profesional.

Durante las sesiones de Supervisión, además de revisar sus propias experiencias en Coaching y aprender nuevas herramientas, cada participante se enriquece con las experiencias y el feedback del resto de los coaches que participan en el proyecto. De esta manera pueden también adelantarse a posibles dificultades u obstáculos que se les pueda presentar en el futuro.

Silvia Guarnieri
Socia y Directora de la Escuela Europea de Coaching

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