Quienes vivimos sometidos a los ejercicios del sonambulismo político y social, derivados de la geometría variable de las urnas, vamos a tener que hacer circo –no sé si de payasos, trapecistas o domadores– para llegar vivitos y coleando al final de 2012 que lo será, en realidad, como el anterior año bisiesto. Sí, porque el día 28, el de los inocentes, nos van a regalar a casi todos dos años de vida… laboral. Tan espectacular e inesperado obsequio no será a cargo de los Reyes Magos de Oriente, sino de los de Occidente que son, a saber: Merkel, Sarkozy y el recién llegado Rajoy.
Sí, sabemos que nadie de nosotros lo ha pedido y que ese día nadie pensará ni dejará zapato alguno junto al balcón o donde tenga costumbre, como no sea para ahuyentar olores, pero es con lo que nos vamos a encontrar “¡Pues nos podían dejar carbón!”, habrá quien rumie para sí, es lo único que no se les ha ocurrido a los que se van. Pero si nos dejasen un saco de antracita como que igual volvíamos al brasero escondido debajo de la mesa camilla y se les chafaba a las eléctricas el subidón que nos pretenden enchufar; si ya tenemos un mal llamado bono social.
Y el amable jardín del Valle de la Orotava con el incomparable paisaje del Teide, solo que no cabemos todos ahí... Ni en toda las Islas Canarias, ni en la tarifa eléctrica. Lo dicho. A retrasar el reloj, hasta dejarlo en hoy, finales de diciembre, después de que el Gordo haya alegrado la vida de algunos, aunque para otros, la mayoría, lo mejor sería soñar en quedarse un rato más en la cama, sin prisa.
Tenemos dos años de propina, pero somos tan tontos que en vez de haber estirado los buenos años, vamos a prolongar los malos.
Queridos amig@s, al mal tiempo buena cara; desde esta tribuna gracias por acompañarnos y en este 2012 haremos lo posible y más para estar a vuestra altura.
¡¡FELIZ AÑO PESE A TODO!!