Nada han dicho sindicatos o los indignados de la reforma laboral que ha hecho el Gobierno, gracias a la cual las empresas podrán contratar en prácticas a jóvenes y renovarles contratos temporales sin límite ¡hasta los treinta años! Un gobierno que dijo que quería acabar con los contratos basura ha acabado haciendo lo que los empresarios ni se hubieran atrevido a proponer.
Necesitamos, ahora más que nunca, un debate sereno sobre la situación real de España porque da la sensación de que algunos agentes sociales, algunos partidos políticos y muchos ciudadanos no somos conscientes de la situación real que estamos atravesando: Tenemos el doble de desempleados que la Comunidad Europea y hasta finales del mes pasado, con un gran año turístico, ha seguido subiendo el paro, están cayendo los ingresos tributarios, es decir, ingresamos menos de lo previsto a pesar de subir los impuestos o, tal vez por eso, cae el consumo corriente de los ciudadanos, el superávit de la Seguridad Social, el colchón que garantiza pensiones y prestaciones sociales baja casi a la mitad….. Además no invierte nadie por falta e confianza; la bolsa está hundida. Para colmo los Organismos Internacionales rebajan las previsiones de crecimiento de España para 2011 y 2012 fijados y avalados por el Gobierno, el euribor está por encima del dos por ciento, los bancos no dan créditos y por si fuera poco los límites al gasto de las diferentes Administraciones es un brindis al sol porque se aplicará a partir del 2020, además no fija sanciones a los incumplidores y no se pone cifras a ese límite porque se deja para una ley orgánica que se modificará cuando interese al partido político que gobierne entonces.
¿Nos queremos dejar engañar? ¿Cómo no haber recortes de gasto y hasta de sueldos en todos los sectores? ¿Cómo mantener el Estado del bienestar sino hay ingresos para ello? ¿Cómo vamos a pagar la deuda si no tenemos dinero en la caja y no nos prestan más o sí lo hacen, tenemos que pagar unos intereses salvajes? ¿Cómo recuperar la confianza en nuestras instituciones si casi no confiamos en nuestros padres? ¿Cómo no reducir asesores, interinos, funcionarios a dedo… y exigir más trabajo a los que quedan?
El nuestro es un problemón de productividad y de competitividad, pero sobre todo de austeridad. No se puede repartir lo que no se tiene. Sobre todo si falta sentido común y voluntad de explicarlo y negociarlo. Esto va para los dos partidos mayoritarios especialmente, aunque los otros se quieren marchar de rositas y eso no puede ser.
Es la hora que todos debemos arrimar el hombro.
Guillermo Garrón Montero
Consultor de Griker Orgemer.